Desde los primeros casos de neumonías atípicas COVID-19 se ha discutido mucho el origen del SARS-CoV-2 (el ya por todos conocido coronavirus) apareciendo hasta teorías conspiranoicas.

Ayer mismo, Nature (una de las revistas científicas más prestigiosas) publicó un artículo en el que se discute el origen de este virus que está en boca de todos empleando un análisis comparativo de genomas de distintos coronavirus relacionados. En este se muestra cómo claramente SARS-CoV-2 no es producto de ninguna manipulación intencionada.

Primero es importante destacar que el SARS-CoV-2 es el séptimo coronavirus que se sabe que infecta a humanos, siendo algunos como el HKU1 responsables de síntomas más leves.

El SARS-Cov-2 posee 2 características genómicas que lo distinguen, una específica unión al receptor humano ACE2 y una inserción en su proteína spike que genera un sitio de corte funcional y la obtención de 3 azúcares predichos alrededor de este.

El dominio de unión al receptor (RBD) es la parte más variable del genoma del coronavirus, determinando su unión a los receptores ACE2 y el rango de hospedadores a los que puede infectar. Mientras, el sitio de corte funcional parece tener un rol en la infectividad y también en el rango de hospedadores. Tampoco está clara la función de los 3 azúcares predichos, pero muchos virus que los poseen los utilizan para evitar al sistema inmune.

En primer lugar, el virus no pudo haber sido producto de manipulación genética ya que, de ser así, se habría usado uno de los sistemas disponibles para ese tipo de coronavirus, pero los datos genéticos muestran sin ninguna duda que SARS-CoV-2 no ha derivado de ninguno de estos sistemas.

Además, análisis computacionales muestran que la interacción del RBD del SARS-CoV-2 con el receptor humano no es ideal. Existen otras secuencias distintas más óptimas, por lo que esta secuencia es seguramente el producto de una selección natural. Esta se produciría por estar en contacto con una ACE2 humana o similar, permitiendo que surja otra secuencia de alta afinidad.

Interacción entre la proteína humana (verde) y la vírica (celeste y magenta). Imagen procedente de Wan et al. 2020

También podría haber sido obtenido indirectamente mediante selección en cultivos. De hecho, en investigación se ha empleado durante años coronavirus de murciélago en laboratorios con los niveles de seguridad adecuados y hay casos de escapes registrados. Es posible obtener estas mutaciones en el RBD mediante pases de cultivo. Sin embargo, la existencia de un RBD casi idéntico en el coronavirus del pangolín hace a la teoría de que el origen esté en este animal mucho más fuerte y fiable.

Por otro lado, la adquisición del sitio de corte y los azúcares también va en contra de la obtención mediante cultivos. Estos sitios de corte sólo se han observado que aparezcan tras prolongados pases de gripe aviar de baja patogenicidad y la aparición de los azúcares precisa de la existencia de un sistema inmune que impulse la selección. Todo esto hace bastante improbable que se obtuviese el virus por cultivos.

¿Pero, entonces, cómo se ha generado este virus? Se consideran dos escenarios: que la selección natural ocurriese antes de la transferencia a humanos o al revés, que primero saltase a humanos y se adaptase ahí, pero eso ya lo explicaremos la próxima vez. Si queréis saber más al respecto, podéis consultar aquí el artículo original y si tienes cualquier pregunta, ¡no dudes en preguntarnos!

Comparación de las secuencias características del SARS-CoV-2 con las de otros coronavirus relacionados. Procedente del artículo original de Andersen et al. 2020

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